Sabemos por lo antes dicho que a los promotores del cuestionado proyecto, no les importa la opinión que la población tiene al respecto. Ellos quieren a toda costa extraer el oro de las entrañas de la Sierra de la Laguna y de donde sea; así depreden y contaminen recursos naturales que, para los que vivimos y van a vivir en BCS son vitales, y agregaría que también para nuestro país y el mundo, por formar parte de “La Red de la Vida”. Término que se acuñó, como resultado de conocimientos que apenas empezamos a escudriñar y que nos están revelando una interdependencia entre todo lo existente, Por consiguiente, para evitar mayores daños, mucho ayuda reconocer y difundir la verdad sobre todas esas actividades humanas que, con la justificación y pretexto de generar empleos y progreso, en los hechos nos están precipitando hacia la autodestrucción, por los recursos de que echan mano, inspirados en la idea de que el fin, que en este asunto es el dinero, justifica los medios, y mucho han contribuido en tal sentido la industria metalúrgica, la petroquímica y otras. Ahí tienen lo acaecido recientemente en Hungría y en el Golfo de México meses atrás.
Por fortuna ya hay otros caminos para que podamos desarrollarnos y progresar, contenidos en el concepto denominado Desarrollo Sustentable, mismo que reduce a su mínima expresión, los efectos dañinos del comportamiento humano en tal tenor y que si no tiene el impulso y aceptación que merece, se debe a los obstáculos que enfrenta, auspiciados su mayoría por “los adoradores de la materia” del flanco que sea y que no son otra cosa-ya es tiempo de decirles por su nombre- que los oscurantistas del siglo XX1, renuentes a todo cambio que ponga en peligro su predominio y privilegios. Especialmente las transformaciones que emanan de la expansión de la consciencia y la aplicación del sentido común y ese es el caso del Desarrollo Sustentable, que tiene dentro de sus propósitos frenar y poner fin a esa manera de pensar y actuar que en suma es suicida y que tuvo su razón de ser en un espacio y tiempo determinado de la evolución humana, en donde se carecía de los conocimientos y experiencias que hoy se tienen, los que nos han dado una mayor comprensión de la realidad que conjuntamente compartimos, de tal modo que la vigencia y continuidad de estos paradigmas ya no tienen como soporte a la justificación, a lo mas una escuálida explicación, por la ignorancia adherente y apegos del orden material, que se reflejan en la forma egoísta como ejercen su poder económico y político. Por lo que vale resaltar que a pesar de los escollos que se han tenido que sortear, los conocimientos que respaldan alternativas de desarrollo y progreso mucho mas alentadoras y beneficiosas que las imperantes, abundan y se fortalecen cada vez mas por razones obvias. Siendo visibles a todos, menos a los que no quieren ver. Y por si fuera poco, también se cuenta con la estructura jurídica ambiental, que en el caso de nuestro país la hay a nivel constitucional hacia abajo y en consonancia con los acuerdos signados por 155 países- entre ellos el nuestro- en la Cumbre de Río en 1992. Los que se han estado refrendando en los eventos de los Protocolos y Conferencias de las Partes celebrados hasta el momento y que si no se han cumplido buena parte de las expectativas que despertaron dichos compromisos asumidos en aquel año memorable, todo apunta a que la verdad acabará por imponerse y es la voz de los jóvenes en la diversidad de ámbitos en que se desenvuelven, la que mas fuerte se escucha para el efecto.
Alejandro Jiménez Taboada
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